Mientras las empresas de todo el mundo respondieron a los imperativos del distanciamiento social y el aislamiento montándose a la nube y transfiriendo sus operaciones en línea, de repente millones de trabajadores sin ataduras fueron libres de trabajar desde donde quisieran. Frente a la competencia por el talento, la necesidad de retener a los colaboradores actuales, el crecimiento de las compañías globales con nuevas opciones para sus colaboradores y la posibilidad de reducir costos fijos, las empresas tradicionales entendieron que debían realizar cambios urgentes en su modelo de trabajo.
El modelo de trabajo híbrido surgió como el nuevo estándar, algunos días en la oficina y otros bajo la modalidad de trabajo remoto. De manera paralela y con propuestas más flexibles y arriesgadas, surgieron programas para nómadas digitales, en algunos casos como parte de los incentivos para los colaboradores de alto rendimiento y en otros como parte de sus nuevas políticas.
Ejemplo de esto último viene siendo aplicado en su mayoría por startups de tecnología que ofrecen a sus colaboradores la posibilidad de vivir por un tiempo determinado en ciertas ciudades donde la empresa cuenta con apartamentos corporativos dotados con las herramientas necesarias para el trabajo, como oportunidad para experimentar el mundo y sus culturas.
Los países compiten por atraer el talento global
Los países de todo el mundo están cortejando a una nueva clase de talento humano “global” que quiere mezclar viajes y trabajo. En los últimos años, especialmente en los últimos meses, varios países y en particular, las economías tradicionalmente dependientes del turismo, se enfrentaron a una dura elección: adaptarse a una nueva realidad que abre inmensas oportunidades y retos, o morir en el intento.
Destinos como Islandia, Mauricio, Croacia, Barbados, Las Bahamas, Hawai, Malta, Dubái, Estonia, Portugal, entre muchos otros, lanzaron las llamadas visas de trabajo para nómadas digitales para atraer a una comunidad itinerante de personas con este estilo de vida, con la creencia de que el lugar donde se mueve el talento definirá en los próximos años el éxito de las economías. A estos destinos se les conoce como “nomad-friendly destinations”, o destinos amigables con el nómada digital.
Más allá de las visas y la burocracia, hay otros destinos con propuestas más atractivas para este público. Están creando ecosistemas con múltiples servicios y experiencias para el nómada digital. Por ejemplo, brindan espacios de trabajo conjuntos gratuitos dentro de centros culturales, acompañan al nómada digital en la búsqueda de su alojamiento, le ofrecen programas complementarios para la salud y el bienestar, además de programas de capacitación en temas relevantes del momento.
Surgen nuevas oportunidades para los negocios
Los hoteles, hostales y administradoras de propiedades inmobiliarias ya están pensando en este nuevo nicho. Algunos ya lanzaron sus programas de pasaporte global, que le permite a sus clientes pasar temporadas en cualquiera de sus propiedades en el mundo. Otros por su parte, ya hicieron las adecuaciones necesarias para que este grupo de personas pueda desarrollar sus labores sin ningún inconveniente en sus instalaciones de playa, de montaña, urbanas o rurales. Las membresías y comunidades se consolidan como forma de acercarse a sus gustos, preferencias, necesidades y expectativas.
Por su parte en plataformas como Airbnb, ya se evidencian ciertos cambios. Mientras que los usuarios que buscaban un lugar para quedarse tenían que seleccionar los días exactos de llegada y salida, se les está dando la opción de buscar unas vacaciones de una semana, o incluso una estadía de meses.
Definitivamente, los nómadas digitales empiezan a ver novedosas ofertas diseñadas específicamente para ellos en la medida en que las empresas y las ciudades están entendiendo las oportunidades que surgen de esta nueva realidad del trabajo que integra al mismo tiempo la forma de vivir, viajar y generar ingresos.